Patricia Battaglia García
"El funcionamiento emocional del individuo define el comportamiento
de la inteligencia, de la memoria y de la conducta", argumenta
Luis José Uzcátegui, psiquiatra, antropólogo
y asesor organizacional en el campo de la gerencia, quien
afirma que "la rentabilidad y la eficacia empresarial, se
fundamentan en las redes de interacción establecidas
entre los actores involucrados en las prácticas laborales".
Se trata de concebir el rendimiento de la organización
como una proyección de las competencias y habilidades
desarrolladas por los líderes encargados de conducir
al ente productivo.
Uzcátegui forma parte de quienes piensan que la productividad
empresarial está determinada por el capital social que
lo integra, entendido como "las relaciones y estructuras sociales
caracterizadas por generar actitudes de confianza y comportamientos
de cooperación y reciprocidad, un activo que, dirigido
por líderes emocionalmente competentes, catalizan el
crecimiento exponencial de la utilidad de la organización",
explica.
Si la organización está caracterizada por los líderes
quienes la integran, resulta evidente deducir que estos deben
trabajar por el desarrollo constante de capacidades que le
permitan relacionarse e interactuar efectivamente con el entorno.
Alineado a esta premisa, Uzcátegui precisa que "el desarrollo
de una inteligencia emocional debe ser una característica
inmanente a los gerentes, para que luego estas competencias
se impriman en el comportamiento y clima organizacional".
Individuos con eficacia emocional y conocimientos técnicos
actualizados, que cuenten con un alto grado de tolerancia
a la frustración, que dispongan de creatividad para concebir
escenarios poco convencionales y que manifiesten flexibilidad
en sus esquemas de pensamiento para actuar efectivamente en
momentos de cambio, son las habilidades que intentan describir
a grandes rasgos las capacidades que propician una gerencia
exitosa y por ende una organización productiva.
Uzcátegui comenta que anteriormente los modelos de gerencia
se orientaban a ejecutar el liderazgo tradicional fundamentado
en capacidades tales como planificar, organizar, seleccionar,
supervisar; sin embargo, explica que "hoy en día se pueden
desarrollar otras habilidades que complementan y enriquecen
la labor gerencial a partir competencias emocionales que se
orientan hacia el desarrollo del individuo para luego ser
proyectado hacia la organización".