Karina Iglesias Mendes
Para Denise Lugo Behrens, vicepresidenta de Comunicaciones
Corporativas de Stanford Bank, "la RSE es el ejercicio continuo
de prácticas empresariales abiertas y transparentes,
basadas en valores éticos y respeto hacia los actores
involucrados, ofreciendo un marco de acción que invita
a la empresa para que genere, participe y acompañe iniciativas
de beneficio local y global, creando con ello valor para sus
accionistas y la sociedad a través del empleo de buenas
prácticas".
Lugo afirma que "Ser un ciudadano corporativo significa la
convicción de desempeñarnos bajo los principios
y líneas de la responsabilidad social. Una
ciudadanía corporativa consistente es aquella que se
inspira en lo medular de la empresa socialmente responsable
a la hora de realizar su negocio".
Ante un entorno social signado por la complejidad como una
constante, el enfoque de Responsabilidad Social permite a
la empresa, independientemente de su tamaño, obtener
mayores ventajas comparativas y competitivas a partir de cualquier
estrategia o iniciativa que se proponga desde su visión
y plan de negocios. En tal sentido, la RSE es un componente
transversal que incide en cualquiera de los componentes y
estrategias empresariales por el mismo impacto que produce,
en este caso un impacto positivo y de ganar-ganar.
"Las acciones filantrópicas, si bien se realizan con
la mejor voluntad, en términos de su alcance y retos,
sólo reportan en el tiempo una efectividad limitada
de beneficio social", comenta la ejecutiva al tiempo que afirma
que "en Stanford optamos por tomar como principio la sustentabilidad,
donde las iniciativas encontradas en el campo de la salud,
la educación, el deporte y la cultura, vayan orientadas
hacia la generación de capacidades en proyectos, programas
y oportunidades para la sociedad donde operamos y que tenga
un efecto a largo plazo".
Lugo considera que es importante medir el impacto de las
iniciativas ya que en Stanford la medición de cada iniciativa
es tan importante como medir la gestión aportada por
el dato cuantitativo. "De hecho, tenemos la firme convicción
que ambas mediciones se asisten y apoyan mutuamente para extraer
las valoraciones estratégicas, los aprendizajes y lo
que denominamos como claves de sustentabilidad de las iniciativas
emprendidas, no sólo de utilidad para la empresa, sino
para la organización o institución aliada y los
beneficiarios de toda comunidad".
En todas las regiones donde opera Stanford, la institución
propicia en forma responsable y equilibrada una estrategia
de desarrollo sustentable que combina lo económico, lo
ambiental y lo social en un desempeño que busca agregar
valor a la sociedad.
"Las acciones de responsabilidad social son promovidas sobre
la base de alianzas sociales con actores públicos y privados.
En tal sentido, Stanford desarrolla su Portafolio de
Inversión Social, en el que proyectos e iniciativas
de mejoramiento social y comunitario son prioritariamente
respaldados por la empresa. El portafolio de Inversión
Social está focalizado en un diseño que toma como
base el arte como elemento integrador y lo combina con los
sectores claves de atención como la salud, la educación,
el deporte y atención en áreas de riesgo social.
Con esta propuesta partimos de la premisa que el impacto y
beneficio social de un sector "integrado" plantea una fórmula
de refuerzo más satisfactoria que atender el sector en
forma sencilla", aseguró.